Hace tanto que no canta. Tanto, tanto tiempo.
Y le han sucedido tantas, tantas cosas desde entonces.
Muchas buenas y alguna mala.
Pero las malas duelen mucho, muchísimo.
Tanto que el corazón se le ha enfriado por alguna esquina.
Y se ha olvidado de cantar. Necesita cantar.
Creo que tiene tanta pasión dentro que está a punto de explotar.
Y es entonces cuando se pondrá a cantar con tanta fuerza que las lágrimas de su corazón por fin saldrán todas de golpe.
Dejando el dolor en su sitio: el pasado.
El vello que, al erizarse, me dice que es simplemente extraordinario.
domingo, 28 de octubre de 2012
lunes, 28 de mayo de 2012
Summer
El sudor gotea impaciente por las espaldas acaloradas. Ni una brizna
de brisa se atisba en el ambiente. Nada hay más agobiante que el inmóvil
calor que sofoca los cuerpos y se adhiere a la ropa, que se pega a la
piel.
No hay un sitio donde refugiarse del insistente sol, todo a su alrededor arde con el contacto, ni siquiera una pequeña sombra donde refugiarse del intenso calor. Nada se puede hacer, al menos, eso creían.
No hay un sitio donde refugiarse del insistente sol, todo a su alrededor arde con el contacto, ni siquiera una pequeña sombra donde refugiarse del intenso calor. Nada se puede hacer, al menos, eso creían.
Nada hay más aliviante,
pues, que lo que ocurriría a continuación. Esperado y recibido como un
refrescante milagro, una lluvia repentina, agradable y salvadora, que
acaricia los rostros y descongestiona el ambiente.Disipa el agobio y mitiga la presión que en la cabeza, hasta el momento, sentían.
lunes, 23 de abril de 2012
April
Se paró en seco. Le apretó aún más la mano y, cuando ella se
giró hacia él, la atrajo hacia sí con gesto decidido. Se miraron fijamente y, estrechando
el cuerpo de ella al suyo hasta estar totalmente pegados, la besó dulce pero ardientemente,
mientras su mano envolvía su nuca con firmeza, casi haciendo presión sobre
ella, manifestando así su deseo. Ella pudo sentir entonces una sacudida dentro
de sí, un arrebato de pasión, un fuego que la recorrió en todas direcciones por
todo su cuerpo y la hizo estremecer en cada poro; fuego con el que él ya ardía
y que transmitió en ese beso ardiente. Y así se condensaron en un abrazo que
les dejó sin respiración.
domingo, 25 de marzo de 2012
Querida yo
Diciembre 2010
Querida yo:
Querida yo:
Te escribo
para decirte que tengas los ojos bien abiertos. No te digo que busques con
desesperación, sino que aproveches las oportunidades que se te presenten,
porque algo muy grande está a punto
de ocurrirte.
Ya está
dentro de tu vida, aunque tú solamente lo veas, en este momento, como algo
interesante o atractivo entre la multitud. Ésta es tu primera señal. Ya está
llamando tu atención, así que no lo dejes ir. Consérvalo por medio de tus
virtudes. Dentro de no mucho irá adentrándose poco a poco en tu rutina y,
cuando te hayas dado cuenta, desearás que no salga de ella.
Mantenlo
cerca de ti porque, a medida que el tiempo pase, será imprescindible en tu vida y su ausencia
provocaría en ti verdadera aflicción.
Así que más te vale cuidarlo o no habrá otra cosa de lo que más te puedas
arrepentir.
Te cuidará,
te comprenderá, te ayudará, te hará sentir espectacular. En definitiva, te
querrá como nadie lo podrá hacer jamás.
No hacer
falta que te diga que hagas lo mismo, tú querrás hacerlo por encima de todo. Pero
sí vengo a decirte, mi querido yo, que nunca olvides valorar lo que tienes.
Recuerda siempre que lo tienes y,
sobre todo, no olvides tú demostrarle todo
lo que él significa para ti.
Te escribo
para decirte que el amor está en camino, y en breve llamará a tu puerta. He
venido a recordarte que debes abrirla, porque nunca me perdonaría que no lo
hicieras.
Atentamente.
Tu feliz yo del futuro.
jueves, 22 de marzo de 2012
Forgiveness
No entendía nada. Siempre he confiado en el ser humano, en
su capacidad de reflexionar sobre las consecuencias de sus actos y siempre he
creído que, si nos equivocamos, no sería intencionadamente.
Yo, entonces, no entendía nada. No conseguía encontrar la
causa de los actos cargados de odio sin razón aparente, sin que algo, por
insignificante que sea, lo haya provocado. No era capaz de encontrar respuesta
a por qué lo hacen, por qué ocurre eso. No tenía sentido. Así que sólo se me ocurrió una respuesta.
Todo ello me llevaba a decantarme por el aburrimiento, la
soledad quizá. Si trato de ponerme en tu lugar, tú que realizas actos
insultantes hacia otras personas porque sí; la única causa de ello sería para
mí la falta de ambición, la ausencia total de escrúpulos combinado con esa
falta de aspiraciones humanas es lo que yo considero la causa de humillar a una
o unas personas, que nunca me han hecho nada, salvo existir. Y, si yo me comportase
de ese modo, me preguntaría: ¿es que no soporto la existencia de otra persona?
¿Tan soberbio soy que la intervención involuntaria de alguien en mi camino me
resulta tan inconscientemente amenazadora que incluso llego a intentar provocarle el
complejo de existir?
A estas personas les digo que, si creen que pueden ejercer
tal influencia sobre el prójimo, estáis muy equivocados.
Así que baja del pedestal en el que crees estar subido,
arrepiéntete de tus irreflexivos actos, realizados únicamente por tu rechazo
hacia ti mismo, y acéptate. Porque no, así jamás serás tú mismo ni nadie sabrá
cómo eres. Porque yo creo en tu bondad. Creo en ti y en todos los que hacen lo
que tú. Creo en que puedes equivocarte, como yo, como cada uno. Y, por eso, sé
que es posible el cambio, el arrepentimiento y la compensación. Para quien más
importante es todo esto es para ti. Para el verdadero tú.
Eso no eres tú, te queda grande. Y resultas patético
comportándote así, esa es la realidad.
¡Vamos! Aún estás a tiempo de hacer algo por ti. Si no, se
podrá justificar lo que a ti te puedan hacer y, querido amigo, te lo tendrás
merecido.
martes, 20 de marzo de 2012
Cálido invierno
Un día atestado de personas. Es por la mañana y apenas hay rayos de sol que atraviesen las espesas nubes. Los altos edificios están cubiertos de blanco, así como los pocos coches aparcados en las aceras y los gruesos paraguas de los ciudadanos. Una encorvada anciana camina lentamente por las frías calles de Moscú, donde únicamente se atisban narices enrojecidas entre los gruesos abrigos de piel. El humo de un cigarrillo se cuela entre los labios carmín de una joven que, en un portal, protege la mecha de los gélidos copos de nieve. La gente deja tras de sí huellas que no tardarán en volver a cubrirse de nuevo.Un músico toca alegre su acordeón mientras camina por entre el gentío. La melodía se cuela entre los abrigos y calienta los corazones.Entre tan bellos edificios, este glacial paisaje no podría ser más hermoso.
viernes, 16 de marzo de 2012
Buenos días.
Qué gran sensación al despertar, cuando aún no te ha dado
tiempo a abrir los ojos en la oscuridad y te encuentras desorientado, y de
pronto sientes su abrazo y las mil
caricias por todas partes. Y recuerdas que no estás solo, que alguien
maravilloso te hace estremecerte como nadie más podría hacer. Todo está oscuro.
No se ve nada. Agradables escalofríos me
recorren de los pies a la nuca. Exaltación del sentido del tacto. Todo piel,
todo placer. ¿He despertado? ¿Sigo soñando? Esto que siento no pertenece a este
mundo. Me elevo lentamente, como dejándome llevar por el mar. Meciéndome entre las suaves olas de sus manos, que me recorren y no se olvidan
de ningún sólo poro de mi piel. Floto en una nube entre mis sábanas.
jueves, 15 de marzo de 2012
Beginning
Soñó, soñó y soñó
todo lo que quiso y pudo. Soñó en crecer, en aprender. En poder gritar
muy alto, en hacer lo que le diese la puñeterísima gana. Soñó en volar,
lejos. Quizás algunas veces sin compañía, pero nunca sola.
Soñó, soñó y soñó.
Uno
de sus sueños, el más importante, el sueño en el que soñaba todos sus
sueños ya se estaba cumpliendo. Y sin él ningún otro sueño existiría.
Cuando despierta cada mañana, sabe que no despierta de su sueño. Éste, el suyo, es
un gran sueño. Y mientras no lo abandone, este maravilloso,
indescriptible, obligatorio sueño, el resto de ellos se realizarán.
[...]
Miranda reposaba sentada en el banco cuando le vio aparecer. Caminaba
aceleradamente y, cuando llegó hasta ella, se mostraba agitado. La chica
se levantó, quedando de pie frente a él. Se miraron fijamente unos
segundos. Ella esperaba una respuesta. Él no deseaba dársela.
De pronto, y sin esperarlo. Joey la besó. Su primer beso. Un beso dulce, ardiente y deseado. Miranda sonrió para sus adentros, pero todo pareció desvanecerse cuando él separó sus labios de los de ella y, aún con los ojos cerrados, susurró:
-No puedo hacerlo.
De pronto, y sin esperarlo. Joey la besó. Su primer beso. Un beso dulce, ardiente y deseado. Miranda sonrió para sus adentros, pero todo pareció desvanecerse cuando él separó sus labios de los de ella y, aún con los ojos cerrados, susurró:
-No puedo hacerlo.
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