El vello que, al erizarse, me dice que es simplemente extraordinario.




lunes, 11 de febrero de 2013


Estoy cansada. Me duelen las rodillas. Es como si mi cuerpo me pidiera caer en el suelo, mi ánimo abatido. Al crepúsculo lancé mi última sonrisa y se la llevó no sé por cuánto tiempo.
Fue al oír aquellas duras palabras. Las oí de casualidad, casi sin querer. Y consiguieron, en un segundo, que todo se viniese abajo.
No hay nada en este mundo que ahora mismo proporcione consuelo. Únicamente mi propia convicción. Pero no estoy dispuesta a dar mi brazo a torcer. Estoy cansada para hacer el esfuerzo. No será hoy, por lo menos. Sólo quiero tumbarme en mi cama y que todo se termine, quedarme dormida. Dormir durante días, si es posible. Dormir hasta que no exista el miedo, ni el dolor.
Dolor es verdadero dolor cuando se convierte en dolor físico. Sólo el dirigir un leve pensamiento me perfora el pecho una vez más. Qué sana es, ciertamente, la ignorancia.
Mis movimientos, todo lo que hago, se han vuelto torpes durante estas horas. Escribo estas palabras, también de forma torpe, a modo de desahogo. No me importa cómo salgan. Más textos surgirán de estos sentimientos, y en ellos plasmaré la belleza que merece. La belleza de su historia y de quienes la protagonizan.
No caerán lágrimas. Aún no. Mis lágrimas ya las está derramando otra persona. Cuando ella esté cansada, terminaré yo la tarea.
Por ahora, cerraré los ojos. 

jueves, 7 de febrero de 2013

Malditos inconformistas


-Me conformaría con días cambiantes. Serían templados, agradables. Me conformo con tener abierta la ventana cada día. Me conformo con salir al balcón y contemplar las vidas que se cruzan ahí abajo. Me conformo con que, de entre esos templados días, aparezcan gélidas tardes bajo mantas, chocolate y cercanía. Me conformo con flores, una flor siempre conmigo. Me conformo con tener ideas, con poder sacarlas, poder compartirlas. Me conformo con una sonrisa en mi rostro, y que las lágrimas que derramen mis ojos alguien las recoja. Me conformo con la ausencia de ruidos. Con no tener que volver a tener miedo. Me conformo con agradables sabores y texturas, con tiernos besos. Me conformo con sentir el viento cálido en la cara y la fría nieve entre mis dedos. Me conformo con levantarme cada día con el cosquilleo interior de quien se siente dichoso.












-Mentira. Eso no es conformarse.

- Redacta, pues, tu lista.


Mañana nadie se conformará con nada.