El vello que, al erizarse, me dice que es simplemente extraordinario.




lunes, 23 de abril de 2012

April


Se paró en seco. Le apretó aún más la mano y, cuando ella se giró hacia él, la atrajo hacia sí con gesto decidido. Se miraron fijamente y, estrechando el cuerpo de ella al suyo hasta estar totalmente pegados, la besó dulce pero ardientemente, mientras su mano envolvía su nuca con firmeza, casi haciendo presión sobre ella, manifestando así su deseo. Ella pudo sentir entonces una sacudida dentro de sí, un arrebato de pasión, un fuego que la recorrió en todas direcciones por todo su cuerpo y la hizo estremecer en cada poro; fuego con el que él ya ardía y que transmitió en ese beso ardiente. Y así se condensaron en un abrazo que les dejó sin respiración.