El vello que, al erizarse, me dice que es simplemente extraordinario.




lunes, 28 de mayo de 2012

Summer

El sudor gotea impaciente por las espaldas acaloradas. Ni una brizna de brisa se atisba en el ambiente. Nada hay más agobiante que el inmóvil calor que sofoca los cuerpos y se adhiere a la ropa, que se pega a la piel.
No hay un sitio donde refugiarse del insistente sol, todo a su alrededor arde con el contacto, ni siquiera una pequeña sombra donde refugiarse del intenso calor. Nada se puede hacer, al menos, eso creían.

Nada hay más aliviante, pues, que lo que ocurriría a continuación. Esperado y recibido como un refrescante milagro, una lluvia repentina, agradable y salvadora, que acaricia los rostros y descongestiona el ambiente.Disipa el agobio  y mitiga la presión que en la cabeza, hasta el momento, sentían.
 Nada hay más calmante... Nada hay más agradable que una lluvia veraniega...

No hay comentarios:

Publicar un comentario