Querida yo:
Te escribo
para decirte que tengas los ojos bien abiertos. No te digo que busques con
desesperación, sino que aproveches las oportunidades que se te presenten,
porque algo muy grande está a punto
de ocurrirte.
Ya está
dentro de tu vida, aunque tú solamente lo veas, en este momento, como algo
interesante o atractivo entre la multitud. Ésta es tu primera señal. Ya está
llamando tu atención, así que no lo dejes ir. Consérvalo por medio de tus
virtudes. Dentro de no mucho irá adentrándose poco a poco en tu rutina y,
cuando te hayas dado cuenta, desearás que no salga de ella.
Mantenlo
cerca de ti porque, a medida que el tiempo pase, será imprescindible en tu vida y su ausencia
provocaría en ti verdadera aflicción.
Así que más te vale cuidarlo o no habrá otra cosa de lo que más te puedas
arrepentir.
Te cuidará,
te comprenderá, te ayudará, te hará sentir espectacular. En definitiva, te
querrá como nadie lo podrá hacer jamás.
No hacer
falta que te diga que hagas lo mismo, tú querrás hacerlo por encima de todo. Pero
sí vengo a decirte, mi querido yo, que nunca olvides valorar lo que tienes.
Recuerda siempre que lo tienes y,
sobre todo, no olvides tú demostrarle todo
lo que él significa para ti.
Te escribo
para decirte que el amor está en camino, y en breve llamará a tu puerta. He
venido a recordarte que debes abrirla, porque nunca me perdonaría que no lo
hicieras.
Atentamente.
Tu feliz yo del futuro.
