El vello que, al erizarse, me dice que es simplemente extraordinario.
martes, 20 de marzo de 2012
Cálido invierno
Un día atestado de personas. Es por la mañana y apenas hay rayos de sol que atraviesen las espesas nubes. Los altos edificios están cubiertos de blanco, así como los pocos coches aparcados en las aceras y los gruesos paraguas de los ciudadanos. Una encorvada anciana camina lentamente por las frías calles de Moscú, donde únicamente se atisban narices enrojecidas entre los gruesos abrigos de piel. El humo de un cigarrillo se cuela entre los labios carmín de una joven que, en un portal, protege la mecha de los gélidos copos de nieve. La gente deja tras de sí huellas que no tardarán en volver a cubrirse de nuevo.Un músico toca alegre su acordeón mientras camina por entre el gentío. La melodía se cuela entre los abrigos y calienta los corazones.Entre tan bellos edificios, este glacial paisaje no podría ser más hermoso.
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